Poder llegar a vivir hasta los 120 años es una meta que el hombre intentara alcanzar al fin de este siglo o a principios del venidero. Un niño que nace hoy ya cuenta con una expectativa de vida de 100 años. Para llegar a la meta esperada solo se necesita tiempo. 

 

Hacia los albores de la humanidad, en épocas prehistóricas, el hombre apenas alcanzaba a cumplir el ciclo biológico que le permitía conservar la especie, una vez que lograba consumar la reproducción, su estado físico no le permitía ir más allá y terminaba su vida antes de cumplir los 20 años. En las épocas del gran Alejandro Magno, alrededor del 300 AC, apenas alcanzaba como promedio de vida los 23 años.

A comienzos del  siglo pasado, al cumplir los 40 años, no se presentaba el replanteo existencial conocido como “la crisis de los 40”, propia de quien hoy está transitando la “mitad  de la vida”. En esa época, ese tipo de sensaciones se producían alrededor de los 18 años. En el 1900, la expectativa de vida del ser humano apenas llegaba a los 36 años. Aun la medicina no estaba muy desarrollada, no se habían producido los grandes avances de la era actual, no existían los sofisticados instrumentos que tanto ayudan hoy en el diagnóstico para la prevención y el tratamiento de las enfermedades que se pueden curar gracias a estos adelantos de la medicina; en aquel entonces las enfermedades infecciosas cobraban la vida de cientos de miles, o millones de personas, agravadas por la situación precaria de la higiene de aquella época. Casi nadie tenía el concepto de la alimentación saludable y no se escuchaba la palabra “Vida Sana” por ningún lado.

Cuando aparecieron las vacunas para combatir enfermedades infecciosas y parasitarias, esa cifra empezó a incrementarse. Según la OMS (Organización mundial de la Salud), en 1955 la expectativa de vida creció a 55 años  y en 1995 a los 65 años. Debido a esto durante el siglo XX, se produjo un gran crecimiento poblacional o boom demográfico.

Nuevas conjeturas aseguran que el siglo que transitamos será conocido como el siglo “del envejecimiento”, ya que el hombre podrá vivir tantos años como su biología se lo permita, es decir que fácilmente superara la barrera de los 100 años. En la actualidad es cada vez más común ver personas centenarias que presentan buena salud.

No es que ahora el hombre pueda vivir más, sino que cada vez se acerca más a su límite de 120 años, el cual siempre estuvo capacitado por la naturaleza. Pero por no preocuparse tanto de su salud, higiene y calidad de vida, siempre moría antes.

Ahora es posible alcanzar a soplar las 120 velitas en buen estado, sin los achaques propios del paso del tiempo. Ya se empiezan a escribir notas en los tratados médicos tocado estos temas. Se cree que en el 2025, la esperanza de vida puede llegar a los 75 años. En la Unión Europea gracias a un mejoramiento de la calidad de vida, se produjo un incremento  de la población longeva. En España, se estima que en el 2050 alrededor del 50% de la población sea mayor a los 50 años.

La OMS, consiente de la longevidad asociada a la calidad de vida, que significa vivir más y mejor,  creo un índice para medir esta variable, llamada expectativa de vida en función de la discapacidad. Nos dice cuántos años se puede llegar a vivir sano, sin discapacidades,  en un país determinado.

Se analizan variables como el nivel global de salud del país,  distribución de ese nivel de salud,  nivel de respuesta de los servicios de salud, depende de la atención brindada a los pacientes y la distribución de la contribución financiera con fines sanitarios.

El primer puesto en el ranking fue para Japón, con una expectativa de vida sana de 77 años para las mujeres y de 72 años para los hombres. En el otro extremo, sumido en el hambre y la guerra se ubica Sierra Leona, apenas con 26 años de vida.

En el caso del Japón, hay una tradición de respeto y cuidado hacia los adultos mayores y tanto la población como el sistema sanitario se ocupan de cuidarlos. Se fomenta la actividad física desde la escuela primaria y en los niveles superiores. El consumo de pescado es mayor que el de carnes rojas y también hay mayor consumo de verduras y frutas desde la infancia hasta la edad adulta. Además la hora del té es un momento que se usa para compartir y reflexionar, además de meditar una hora por día para repensar su vida. Planificar hacer algo extra laboral, un hobby que ayude a descontracturar la rutina, y hacer algo nuevo con la posibilidad de lograr nuevos amigos. Con 126 millones de habitantes, Japón es poseedor de un poderío económico que le permite ocupar el primer lugar en el concierto de las naciones. Obvio también tiene sus problemas internos con los cuales trata de convivir: la superpoblación, el poco espacio físico y la feroz competencia laboral alejan la idea de estar frente a un paraíso.

La Argentina ocupa en el mismo ranking, el puesto número 39, tal vez haya una serie de factores que influyen para que esto ocurra, el sedentarismo, el alto consumo de carnes rojas y el bajo consumo de pescado, el tabaquismo, la falta de constancia a la hora de realizar chequeos médicos y la cada vez mayor desigualdad social, constituyen un coctel poco favorable para la salud.

La conducta japonesa figura entre los modelos para vivir más y mejor: Cuidarse en las comidas, comer de manera saludable, tener una actividad física periódica, y sobretodo meditar cada día, son las claves sencillas que pueden acercarnos al sueño de llegar a los 120 años.


admin

Soy licenciado en Ciencias Geológicas, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina y Máster en Ciencias Hidricas. Trabaje en exploración de hidrocarburos durante 18 años. Actualmente me desempeño como consultor en Medio Ambiente e Hidrologia.

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