¿Qué hacemos con las pilas que una vez usadas, debemos desechar a la basura? No muchos pueden responderlo. Son una fuente de gran contaminación tanto del suelo como de las aguas a las que pueden llegar. La importancia de saber actuar correctamente ante estos pasivos marca la diferencia. Se hace necesario retirar y acopiarlas hasta un depósito seguro para su adecuada gestión, tarea que recién comienza a dar sus primeros pasos.  

 

Las pilas son dispositivos que convierten energía química en energía eléctrica durante un corto periodo de tiempo, luego del cual deja de producir energía y pasa a ser un material de desecho.

Clasificación de pilas

Hay diferentes clases de pilas. Distinguiendo entre las pilas a los cuerpos cilíndricos, tamaño AA, AAA y aquellas tipo “pastillas”, más usadas en relojes, juguetes, linternas, etc.

Los dispositivos que se usan por lo general en telefonía inalámbrica, celulares, GPS, etc., tienen por lo general forma cuadrada y se las denomina “Baterías”.  Si pensamos en la durabilidad o reutilización de cada pila, podemos decir que hay pilas de un solo uso, cuando luego de descargar su potencial eléctrico es imposible volver a recargarla o usarla nuevamente pues responde a un sistema electroquímico irreversible. Al finalizar su carga finaliza también su vida útil y pasan a ser considerados residuos. Son las pilas primitivas de Carbón – Zinc, litio y también las pilas alcalinas, estas poseen mercurio en su interior y eso les confiere elevada toxicidad.

Otra clase de pilas son aquellas que tienen la posibilidad de recargarse con cargadores a la línea de tensión domiciliaria. Es la que se usan comúnmente en teléfonos inalámbricos; están basadas en sistemas de cargas reversibles y compuestas de sales, ácidos, metales y álcalis.

Una tercera clase de pilas son las llamadas Pilas ‘Botón o pastillas’, tienen altas concentraciones de mercurio, lo cual las hacen muy peligrosas y contaminantes.

Composición química de las pilas.

El óxido de mercurio es un componente frecuente en muchas pilas, por lo general las que se usan en electromedicina. Son muy perjudiciales pues llegan a tener hasta un tercio de su composición de mercurio.

Las pilas alcalinas, de Zinc/ MnO2 se usan en juguetes y relojes, de tipo botón.

Las pilas de níquel-cadmio, se usan en  cámaras fotográficas, relojes y celulares. Su riesgo es alto si es que son incineradas pues puede ser cancerígena.

Las baterías de automóviles, de plomo/ácido, tienen un principio electroquímico de un ánodo de plomo y un cátodo de óxido de plomo y ácido sulfúrico, con larga durabilidad y funcionamiento recargable.

Las pilas contienen diferentes metales en su composición, tales como el mercurio en las alcalinas o el cadmio en las pilas recargables, también tiene otros metales como el manganeso, níquel y cinc. En consecuencia aunque  no todas las pilas son iguales, las pilas con alta concentración de metales son consideradas como residuos peligrosos.

Las pilas comunes acumulan y generan energía eléctrica debido a un proceso químico. Se clasifican en pilas primarias y secundarias, también llamadas baterías o acumuladores con  varios ciclos de carga y descarga. Las pilas son generadoras de  energía pero sus residuos son muy contaminantes. Se genera el dilema de no saber qué hacer con las pilas usadas.

Las pilas se usan en nuestros aparatos electrónicos que usamos a diario. Una vez agotadas, al desecharlas con el resto de los residuos, pueden terminar en basureros o en plantas de incineración.

El efecto contaminante de las Pilas y su peligrosidad.

Los efectos negativos de las pilas se multiplican al estar reunidas en grandes cantidades. No es aconsejable juntar pilas si no se sabe después que se va a hacer con ellas.

Cuando se arrojan las pilas a la basura y después llegan a un vertedero, a pesar de estar descargadas continúan desparramando su material contaminante al suelo, con lo cual ingresa al suelo el mercurio, cadmio y cinc, que continúan el camino hasta nuestro organismo y provocar graves daños cerebrales y renales. La incineración tampoco es recomendable pues genera gases tóxicos que contaminan el aire.

Se estima que una sola pila de mercurio puede llegar a contaminar alrededor de 600.000 litros de agua.

En los basureros o vertederos, con el transcurrir del tiempo, las pilas se van degradando, perdiendo la carcasa y vertiendo su contenido en los alrededores. En las plantas de incineración los vapores tóxicos que se generan pueden contaminar el aire. Los materiales que se van generando debido a la desintegración de las pilas terminan contaminando las aguas subterráneas y el suelo. Estos contaminantes  pasarán a formar  parte de la cadena alimenticia y terminará en el cuerpo  humano en algún momento.

¿De qué manera contaminan las pilas?

Al tirar una pila usada en un vertedero o un lugar no adecuado para el tratamiento, se producirá un impacto ambiental en la   naturaleza y repercutirá negativamente en los seres vivos con los cuales tenga contacto. Sabemos que las pilas tardan mucho tiempo en descomponerse, por lo que contaminan poco a poco, a corto, mediano y largo plazo, cualquier ecosistema.

Además, las sustancias tóxicas generadas por las pilas usadas y depositadas en vertederos son contaminantes del aire, provocando efectos nocivos sobre la salud de todos los seres vivos.

Por otro lado, las pilas usadas también son muy contaminantes del suelo ya que provocan cambios en los ecosistemas, afectando la fertilidad del suelo y el perjuicio para las plantas y animales al alimentarse.

Las pilas también son muy contaminantes de las aguas  superficiales y de  las subterráneas, causando graves problemas sobre todo para la agricultura y  ganadería y  para los ecosistemas marinos.

La Recolección Selectiva de Pilas

La manera más conveniente de gestionar las pilas usadas es la recolección selectiva, en contenedores específicos con un tratamiento adecuado para reducir su potencial contaminante constituyen la solución más lógica y más respetuosa con nuestro medio ambiente.

Luego de ser recogidas, las pilas se almacenan en una planta de reciclaje donde se segregan y se separa los metales peligrosos del resto de materiales que forman la pila. Una planta de reciclado de pilas requiere una elevada inversión económica y por lo tanto no son muy frecuentes.

El municipio debe facilitar al consumidor el reciclado de las pilas. El ciudadano que usa la pila, una vez consumida su carga, debe depositarlas en contenedores apropiados, y el municipio se encargará de su transporte hasta las plantas de clasificación y tratamiento.

La sociedad en su conjunto debe tomar conciencia sobre la necesidad de reciclar estos elementos y minimizar el impacto nocivo que pueden producir. Es muy poca la gente que es realmente consciente del peligro que suponen los desechos de las pilas para el medio ambiente y la salud.

Nuestra colaboración para deshacernos de las Pilas en desuso.  

Nosotros, como ciudadanos también podemos colaborar de distintos modos. Por ejemplo en lo posible optar por las pilas recargables, que aunque también son contaminantes, se pueden usar hasta 500 veces, que las convierte en las más convenientes. Las pilas secas de zinc-carbón son la alternativa adecuada, a la hora de elegir pilas no reutilizables, pero lo mejor es utilizar siempre que se pueda, los aparatos conectados a la red eléctrica.

La mejor opción para las pilas usadas es depositarlas en los lugares indicados para su recolección y exigir a los organismos competentes su reciclaje. Existen numerosos sitios de recolección de pilas usadas en algunas ciudades, en comercios colaboradores como algunas tiendas de fotografía, de electrónica etc.

Otros datos sobre la contaminación de las pilas

Para fabricar una pila se gasta unas 20 veces más energía de la que la pila es capaz de proporcionar durante su vida útil. Además, las pilas son mucho más caras comparativamente que los precios de la red eléctrica. Se puede afirmar con total seguridad que las pilas son un soporte de energía caro y poco eficiente. El componente tóxico de las pilas, provenientes de los metales como el mercurio, cadmio, etc, llega al 30%, incluso en algunos tipos de pilas puede llegar hasta el 50%. Estos materiales fluyen al exterior por efecto del calor y la descomposición, provocando efectos contaminantes sobre el agua, el aire y el suelo. Solo con una pila se podrían contaminar decenas de miles de litros de agua. Para contaminar un millón de litros de agua tan solo se necesitan 10 o 15 pilas alcalinas. El aluminio es altamente cancerígeno y las pilas contienen más del 90% de este metal. La exposición al aluminio puede provocar cáncer, retraso mental, parálisis y convulsiones, también problemas en el desarrollo fetal. El litio es un metal que suele acumularse en las aguas subterráneas. La exposición al agua contaminada por cadmio puede afectar de forma irreversible al funcionamiento del sistema nervioso central.

Más Información sobre Pilas Recargables

La normativa vigente establece que estos desechos son altamente peligrosos. Sin embargo, la Secretaría de Ambiente de la Nación plantea que en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires pueden ser arrojados junto a la basura común. ¿Cómo  debemos proceder como consumidores? y ¿Qué debemos hacer con las pilas gastadas?

La encrucijada sobre qué hacer con esas pilas gastadas y baterías irrecuperables es difícil de resolver. Los más cuidadosos y comprometidos por el medio ambiente, informados de que no se trata un residuo común, intentan buscar alternativas en algún centro de recolección o una pista en alguna página web especializada, terminan almacenándolas sin saber cómo proceder con ellas. La mayoría de la gente solo desea deshacerse rápidamente de todo aquello que se vuelve obsoleto, sin tomar ciertos recaudos, típica de la sociedad consumista actual.

La Ley Nº 24.051, dice que los residuos electrónicos, como las pilas y las baterías agotadas son considerados legalmente como “residuos peligrosos universales”, son elementos de riesgo para la salud y deben recibir una recolección diferenciada de los residuos sólidos urbanos.

El ciudadano que vive en la Ciudad de Buenos Aires o Gran Buenos Aires, puede desechar las pilas comunes y alcalinas junto con la basura común. Esta basura domiciliaria se dispone en rellenos sanitarios pertenecientes al CEAMSE, (Cinturón Ecológico Área Metropolitana Sociedad del Estado) y según informa dicho organismo, estos rellenos han sido diseñados con técnicas preparadas para recibirlas. Esta práctica no es compartida por Greenpeace Argentina.

Las pilas se tiran en lugares conjuntamente con otros tipos de residuos. Allí se generan líquidos lixiviados, que son aquellos líquidos que caen de los residuos orgánicos y que terminan corroyendo las pilas. Allí se forman sustancias tóxicas que penetran en las napas y el suelo y subsuelo.

Materiales peligrosos de las pilas.

Según Greenpeace, alrededor de un 30% del contenido de las pilas presenta materiales tóxicos capaces de dañar a la salud y el medio ambiente. Absolutamente todas las baterías contaminan, ya que sus componentes riesgosos, generalmente metales, al ser liberados tienen un potencial capaz de desarrollar desde células cancerígenas (cadmio), hasta graves alteraciones emocionales (manganeso) y en el sistema nervioso central, cardiovascular y respiratorio (mercurio, plomo, litio).

Una zona gris

Uno de los principales problemas para la gestión de los residuos de pilas se debe a que estos materiales se encuentran en una zona “media” o “gris”, ya que se los clasifican como desechos “peligrosos” pero también como “domiciliarios”, es decir, es la basura que producimos en nuestro hogar y que generalmente no suele ser tóxica.

Esta ambigüedad normativa suele profundizar la confusión sobre cómo se debe procesar este tipo de pasivo. En este sentido, la descentralización municipal para la recolección de los desechos sería un agravante de la situación. La solución del problema de las pilas es una de las cosas que más reclama la gente. Por eso, los municipios se ven en la obligación de hacer algo, las juntan, y luego no saben qué hacer con ellas. Hoy los residuos eléctricos y electrónicos no tienen una legislación y el tratamiento especial que merecen.

La ley de basura electrónica

La ley de basura electrónica establece un régimen exclusivo y especial para estos residuos. En primer lugar, para separarlos y retirarlos de lo que es el flujo de la basura domiciliario y, en segundo lugar, para establecer a nivel nacional un sistema de gestión de residuos que establezca prioritariamente la reutilización de estos materiales, el reciclado u otro tipo de valorización.

Greenpeace piensa que la iniciativa legal, y la responsabilidad tanto material como financiera del sistema  de gestión debe recaer sobre las empresas productoras, y no sobre el estado.

Mientras tanto, ¿qué hacemos con las pilas y donde llevarlas?

¿Qué hacer con las pilas que ya no sirven? Es una pregunta con pocas respuestas en la Argentina.

Las recomendaciones de Greenpeace para los usuarios son las siguientes:

  1. En lo posible no usar pilas. Si es necesario, para reducir su consumo  usar aparatos con pilas recargables.
  2. No comprar pilas sin marca, de marcas desconocidas o “piratas”, pues contaminan más que las legales.
  3. No arrojar nunca las pilas directamente a la basura, debido a sus componentes contaminantes.
  4. En la Ciudad de Buenos Aires, se puede llevar las pilas a los centros de recolecciónde pilas y baterías de las diferentes marcas. Para la provincia de Buenos Aires y resto del país, la gestión de la recolección aun depende de los distintos municipios.
  5. Exigir a los productores (fabricantes e importadores) que se hagan cargo de los residuos de pilas y baterías que se generan luego de su uso.

Solo la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta con un plan de recolección. En el resto del país la competencia recae sobre cada municipio, pero es poco lo que se hace.

Hay proyectos para recuperar los metales presentes en las pilas agotadas, logrando un doble propósito: evitar la contaminación de suelos y aguas subterráneas y al mismo tiempo recuperar los metales para su reutilización, disminuyendo la explotación minera y la contaminación en la producción de los mismos.

La problemática

Al término de su corta vida útil, las pilas son consideradas residuos peligrosos. Al ser desechadas junto con la basura doméstica, ocasionan graves daños a la salud y al medio ambiente debido a los materiales químicos que contienen y se diseminan a su alrededor. Entre los metales que contienen se encuentran el mercurio, cadmio, plomo, zinc, manganeso y litio.  Greenpeace estima que el 30% de su contenido son materiales que causan daños a la salud y al medio ambiente.

Cuando una pila ya no sirve se la tira junto con la basura doméstica y finaliza en rellenos o basurales a cielo abierto. Con el paso de tiempo y por descomposición, sus elementos se oxidan y derraman diferentes tóxicos en el suelo, agua y aire. Lo mismo sucede cuando se quema en basureros o se los incinera.

La disposición final de las pilas descargadas constituye un serio problema ambiental, tanto por su magnitud, como por la escasez de alternativas viables, desde el punto de vista ambiental, o económico.

El reciclado

El material que se pude reciclar de las pilas usadas son los metales como el zinc y el manganeso, mediante un proceso que consiste en la precipitación de óxido de manganeso y carbonato de zinc que pueden ser reutilizables para fabricar acero, en la industria alimenticia, farmacéutica, naval y hasta en la construcción.

Aprobación de la Ley de gestión y tratamiento ambiental de pilas usadas en la Ciudad de Buenos Aires.  

La norma sancionada establece que los productores, importadores o distribuidores de esos productos serán los responsables del plan de gestión ambiental; deberán financiar el tratamiento y su proceso será fiscalizado por  la agencia de Protección Ambiental (APrA) del Gobierno de la Ciudad.

Se trata de la primera Ley de responsabilidad extendida del productor que se trata en la ciudad. Los comerciantes están obligados a comprometerse y participar en el problema como parte involucrada.

La APrA, será la encargada de aprobar los planes para el tratamiento especial de las pilas AA, AAA, AAAA, C, D, N, prismáticas 9V y las de tipo pastilla o botón. La Administración deberá propiciar y fomentar hábitos de consumo responsable de parte de los consumidores, desarrollar campañas de información, concientización y educación sobre el consumo de las pilas. Tendrá que presentar ante la legislatura local un informe anual que contendrá los avances logrados en la política pública de gestión ambiental de pilas en desuso.

El plan consiste en contener información sobre el importador o productor, descripción de campañas, lugares de disposición inicial, cantidad, características técnicas de los contenedores de recepción,  transporte, logística, tratamiento y su ulterior disposición de los residuos peligrosos.

La ley establece que todos los actores intervinientes tienen que asumir la gestión diferenciada de las pilas en desuso, pues ellos son los responsables de introducir este elemento en el mercado.

En países más avanzados  la participación del sector privado se ha implementado con éxito, y fue determinante a la hora de aplicarlo en la ciudad. La norma los obliga a implementar mejoras tecnológicas, difundir información a los consumidores  y gestionar y mantener los contenedores de disposición inicial. Además deberán disponer de espacios adecuados para la recepcion de los residuos en los locales comerciales, que funcionaran como punto de recepcion de pilas usadas. Solo en la ciudad de Buenos Aires, se generan mensualmnte unas cinco toneladas de basura compuesta por pilas.

Del éxito de la gestion de residuos dependerá gran parte de la capacidad para reducir la contaminacion y el impacto ambiental de nuestro medio ambiente.

 

Categorías: Medio Ambiente

admin

Soy licenciado en Ciencias Geológicas, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina y Máster en Ciencias Hidricas. Trabaje en exploración de hidrocarburos durante 18 años. Actualmente me desempeño como consultor en Medio Ambiente e Hidrologia.

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