La vida en la Tierra se vio sujeta a cambios y acontecimientos que provocaron la extinción de numerosas especies y su reemplazo por otras formas de vida. Estos hechos son eventos que favorecen la evolución de los seres vivos y tienen como fin el avance hacia especies cada vez más complejas y especializadas con capacidad de dominio a nivel planetario. 

 

Las especies animales que vemos hoy, conviviendo en nuestro mundo actual, son apenas una ínfima parte de todo el espectro biológico que existió desde el origen de la vida en la Tierra. De esa enorme cantidad de especies que alguna vez existió sobre la faz de la Tierra, quizás tengamos hoy apenas un 20% de la diversidad biológica que alguna vez pobló el planeta.

Durante el transcurso de la historia del planeta, la diversidad biológica sufrió una serie de extinciones masivas que provocaron la desaparición de la gran mayoría de las especies vivas. En ciertos periodos de tiempo, grandes cantidades de especies mueren simultáneamente, debido a causas ajenas a esos organismos.

A lo largo de la historia de la Tierra se produjeron diferentes sucesos de extinción de la biomasa, algunos fueron más devastadores que otros.  El evento de extinción de finales del Cretácico, principio del Terciario (final de la era Mesozoica) es el más resonante por haber provocado la desaparición de los dinosaurios. ¿Cuál es el motivo por el cual se producen estas extinciones? Es un interrogante sin respuesta hoy.

Desde el inicio de la vida, hasta la actualidad, se cuenta un total de cinco extinciones masivas, las cuales fueron de una magnitud superlativa y modificaron por completo todo el ecosistema reinante en esa época. Cada gran extinción se cobró la vida de más de la mitad de las especies.

Cada extinción es un acontecimiento catastrófico que le da posibilidad al planeta de generar cambios evolutivos que refrescan la variedad biológica y permiten un recambio para que se produzca un giro en el camino evolutivo, terminando con unas especies y reemplazándolas por otras más preparadas.

La más brutal extinción, ocurrió al final del Pérmico. Este suceso acabo con el 96% de las especies.  

La historia de la vida en la Tierra ha estado marcada por cinco grandes extinciones. Se ha establecido estadísticamente que, aproximadamente cada 100 millones de años de media impacta un asteroide de tamaño kilométrico contra la Tierra. Si se tiene en cuenta que la vida pluricelular lleva unos 600 millones de años debería haber habido entre 5 o 6 grandes extinciones desde entonces.

Otras posibles causas se atribuyen a grandes glaciaciones globales, a erupciones masivas o a la mortandad masiva por actividad viral como desencadenante de esa catástrofe cósmica. También se tienen en cuenta las causas que apuntan a las fluctuaciones del campo magnético terrestre, llevadas a cabo mediante su sucesión de cambios de polaridad, que provocan una fuerte disminución de la protección de la Tierra frente a la fuerte radiación cósmica durante los períodos en los que se producen.

Además se considera como causa probable de extinciones menores o incluso de las más masivas a explosiones de supernovas cercanas. De hecho existe otra teoría que dice que dado que cada 25 millones de años aproximadamente la Tierra entra en la zona densa de la galaxia (los brazos espirales) ésta se ve sometida a un mayor riesgo de explosiones violentas o al azote de vientos estelares intensos. Así mismo, la nube de Oort tiene un mayor riesgo de verse deformada y perturbada por el paso de estrellas cercanas con el consiguiente envío de cometas y asteroides hacia el sistema solar interior.

Cuando son producidas por factores naturales constituyen un elemento evolutivo importante, porque la desaparición de grupos enteros facilita que otros ocupen esos lugares vacantes.

Las extinciones no siempre son generadoras de nuevas especies vivientes. Cuando las causas que las producen no son naturales, las extinciones provocan severos daños al equilibrio de la naturaleza.

 

Breve reseña de las extinciones que tuvieron lugar a través de las eras geológicas

 

Primera gran extinción:

Hace 443 millones de años, al final del Ordovícico y principio del Silúrico. Se aniquilaron el 86% de las especies, en un lapso de 500.000 a 1.000.000 de años.

En ese entonces, la vida se concentraba exclusivamente en el mar, los animales aún no habían conquistado la superficie terrestre.

Entre los animales afectados se encontraba el Orthoceras, una especie de molusco que media unos seis metros de largo y probablemente sería el mayor depredador del Ordovícico.

Se desconoce el motivo que produjo esta extinción, las teorías postuladas no llegan a cubrir las expectativas.

En una primera fase se produjo la desaparición de los trilobites más antiguos y los arqueociátidos. En fases siguientes resultaron afectados el resto de los trilobites, los braquiópodos, conodontes y los graptolitoideos.

 

Segunda gran extinción

Esta segunda extinción ocurrió al final del Devónico y principio del periodo Carbonífero, hace 367 millones de años y tuvo una duración de unos 3 millones de años.  Fue tan letal que se cobró el 82 de los organismos vivos.

Los trilobites dicen Adiós.

Los protagonistas de ese periodo eran los trilobites, sobrevivientes de la extinción ordovícico-silúrico gracias a sus duros exoesqueletos; fueron prácticamente exterminados durante este episodio. Afectó más a las especies que habitaban las latitudes tropicales y las que vivían en los mares poco profundos. Se cree que los cambios en el nivel del mar, impactos de asteroides, el cambio climático y los nuevos tipos de plantas fueron los responsables de esta extinción.

A finales del periodo Cámbrico, hace unos 488 millones de años, se produjo la primera extinción masiva de trilobites, tal vez debida al descenso de las temperaturas y de los niveles de oxígeno en los océanos, o a la proliferación de los cefalópodos nautiloideos carnívoros, principales depredadores de los trilobites.

Sin embargo, los trilobites volvieron a florecer en el siguiente periodo, el Ordovícico, entre 488 y 444 millones de años. Una muestra de que una especie con tendencia a desaparecer puede volver a resurgir si cambian las condiciones del medio que habitan.

Durante el periodo Devónico, hace unos 400 millones de años, comenzó el declive de los últimos trilobites, habitantes de arrecifes en aguas someras, se extinguieron al final del periodo Pérmico, hace unos 250 millones de años, debido al descenso del nivel del mar.

El Devónico se conoce como la ‘Edad de los Peces’, pues se produjo una gran diversificación, evolución y expansión de los peces, así como de los arrecifes. Aparecieron los primeros árboles y tetrápodos. De las 70 familias de peces que había, solo sobrevivieron 17 especies, a la extinción en esta etapa.

En la segunda extinción desaparece el Dunkleosteus, el mayor carnívoro del Devónico, un pez que medía 6 a10 metros de largo y 1 tonelada de peso.

Tercera gran extinción

Esta tercera gran extinción, sucedió hace 251 millones de años, al final del Pérmico y principio del periodo Triásico, duro aproximadamente un millón de años. En este lapso murieron el 96% de las especies existentes. Fue una mortandad sin igual, pues casi acabó con la vida en la Tierra, fue la mayor extinción ocurrida en nuestro planeta. Se perdió el 90% de las especies en los océanos.

Los científicos en su mayoría creen gracias a los avances en las técnicas de datación y nuevas evidencias geológicas que la causa de esta extinción fue por efecto de una elevada actividad volcánica. El gran volumen de gases expelidos a la atmosfera causo un nefasto efecto invernadero:  millones de kilómetros cúbicos de lava, sumados a los billones de toneladas de carbono, provocaron un calentamiento global que desencadeno la matanza.

El Lycaenops, un reptil mamiferoide, oviparo y feroz depredador, no pudo sobrevivir a este evento.

Cuarta gran extinción

Esta extinción sucedió hace 210 millones de años, al
final del Triásico y principio del Jurásico con una duración aproximada de un millón de años. Como consecuencia de este suceso desaparecieron el 76% de las especies.

Los más afectados en esta extinción fueron los invertebrados marinos, que perdieron cerca del 75% de las especies. También se afectó radicalmente  la vida en la superficie terrestre y otras especies en los océanos. De los arcosaurios, solo sobrevivieron tres: Crocodilia, Dinosauria y Pterosauria. La extinción posibilitó una oportunidad para el desarrollo de los dinosaurios, y su efecto fue la expansión de los mismos sobre la Tierra. Su reinado duro 135 millones de años. Sin embargo al principio de esta era, eran más numerosos los mamíferos que los dinosaurios.

El Thrinaxodon, animal sociable de tamaño pequeño, probablemente carroñero o insectívoro, ancestro de todos los mamíferos, con un aspecto al de un perro sin orejas, fue una de las víctimas de esta extinción.

Las causas de este episodio puede deberse también al cambio climático, a las erupciones de basalto o al posible impacto de un asteroide. Pero lo más probable es que nuevamente se tenga que asociar a un evento volcánico, debido a la fragmentación del supercontinente Pangea con erupciones masivas. Las temperaturas habrían sido tan altas que afectaron letalmente a la vida marina y terrestre.

 

Quinta gran extinción

La quinta gran extinción conocida como “extinción masiva del Cretácico-Paleógeno”, ocurrió hace 65 millones de años
al final del Cretácico y principio del periodo Paleógeno. En este episodio se extinguió el 76% de la biomasa.

Esta extinción es la más célebre de todas. Tuvo como protagonistas principales a los dinosaurios. La desaparición de estos vertebrados no paso desapercibida. Considerados los amos y señores del final de la era mesozoica terminaron extinguiéndose, cuando parecían perpetuarse en el dominio de la Tierra.

Los océanos pertenecían a los ammonites y la superficie terrestre a los dinosaurios.

La  hipótesis más aceptada como la causa de esta quinta gran extinción es la de un impacto de un gran asteroide que produjo un enorme cráter en la Península de Yucatán, causando el final del reinado de los dinosaurios, pero no solo de ellos, sino de muchos otros organismos como plantas con flores y el último de los  pterosaurios. El violento golpe hizo que se abriera un cráter submarino de 200 km que acabó con ellos y con el 70% de las especies vivas del planeta.

Otra teoría de la muerte de los dinosaurios

Un estudio realizado por el profesor y psicólogo evolutivo Gordon Gallup y su ex alumno Michael J. Frederick, de la Universidad de Albany, pone en duda la teoría del impacto. Ambos aseguran que los dinosaurios estaban en problemas mucho antes del asteroide. La aparición de plantas tóxicas mezcladas con la incapacidad de estas especies para asociar los sabores de los alimentos con el peligro, fue un factor decisivo para la desaparición de los gigantes.

La aversión al gusto aprendida, que es la defensa evolutiva en la que los animales aprenden a asociar el consumo de los alimentos (en este caso las plantas) con consecuencias negativas, es decir, como con sensaciones de malestar.

Según estos investigadores, los dinosaurios se extinguieron mucho antes del asteroide.

Gallup lo ejemplifica con el caso de las ratas. “Una razón por la cual la mayoría de los intentos para eliminar a las ratas no han tenido éxito es porque, al igual que muchas otras especies, han evolucionado para hacer frente a la toxicidad. Generalmente, solo toman una pequeña cantidad, y si se enferman muestran una notable capacidad para evitar esa comida nuevamente, porque asocian el sabor y el olor con la reacción negativa”.

Los investigadores explicaron que las plantas iban desarrollándose y generando defensas tóxicas, mientras que los dinosaurios seguían consumiéndolas a pesar del daño que les hacían.

Esta teoría tomo impulso porque en el registro fósil, años antes de que cayera el asteroide, estaban las primeras plantas con flores (angiospermas) que coincide con la desaparición gradual de la especie.

También estudiaron a las aves y a los cocodrilos, ambos considerados como los descendientes de los dinosauriosLos primeros no desarrollaron aversiones al gusto, sino a las características visuales, es decir, sabían exactamente que no podían comer si querían sobrevivir. Sin embargo, los réptiles, al igual que los dinosaurios no desarrollaron aversiones aprendidas al gusto.

Sobre el asteroide, Gallup aseguró que jugó un factor fundamental en la extinción de la especie, pero las plantas ya habían desaparecido gran cantidad de la población. “La visión predominante de la extinción de dinosaurios basada en el impacto de los asteroides implica que la desaparición de los dinosaurios debería haber sido repentina y los efectos deberían haber sido generalizados. Pero, la evidencia muestra lo contrario: los dinosaurios comenzaron a desaparecer mucho antes del impacto del asteroide y terminaron por desaparecer gradualmente millones de años después “, afirma el profesor Gallup.

Los ammonites también se extinguen

Los ammonites, una clase de moluscos extintos, que reinaban en los océanos, pertenecían a la familia de los pulpos. De todos ellos, solo sobrevivieron unas pocas especies. El más antiguo conocido es el Nautilus. Estos fósiles vivientes aún se los encuentra en los mares tropicales.

 

Conclusión

La etapas de auge y progreso de ciertas especies, seguida de periodos de declive y extinción, parecen ser hechos inevitables en la historia bilógica planetaria. Una extinción masiva es una oportunidad cósmica para regenerar y re direccionar el camino evolutivo de los seres vivos. Unas especies desaparecen, y otras comienzan a florecer y expandirse, alcanzando la diversidad necesaria para que se produzca la selección natural, posibilitando la permanencia de los individuos mejor preparados o mejor adaptados al medio, la supervivencia del más apto.

Esta es una síntesis de las extinciones masivas de los seres vivos a través de la historia geológica de nuestro planeta. Con seguridad no será la última. La gran mayoría de los científicos afirman que esta por ocurrir la sexta gran extinción masiva. De ello hablaremos en otro post.

 

 


admin

Soy licenciado en Ciencias Geológicas, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina y Máster en Ciencias Hidricas. Trabaje en exploración de hidrocarburos durante 18 años. Actualmente me desempeño como consultor en Medio Ambiente e Hidrologia.

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