Se escuchan por todos lados las quejas de ambientalistas y pseudo ambientalistas mal informados sobre los perjuicios que ocasionan los automóviles en la vida moderna. Quienes así piensan, ven solo una parte  del problema. La realidad es que el impacto del automóvil va más allá de lo que puede contaminar tanto al aire por las emanaciones de gases de combustión como por los desechos una vez finalizada su vida útil.     

 

Cuando Henry Ford, fundador de la compañía Ford Motor Company y padre de las cadenas de producción modernas, “creo” la industria  del automóvil, con el mítico “Ford T”, a principios del siglo XX, lejos estaba de imaginar el  universo de posibilidades que su idea estaba gestando. Claro que no solo se trata de soluciones a la vida de los ciudadanos de manera positiva, como el hecho de trasladarse de manera autónoma al destino elegido o de poder contar con un medio de movilidad que permite un mayor confort al usuario.

Pero, la lista de efectos poco deseados en enormemente mayor, comparada con los beneficios. Vamos a citar solo algunos de los hechos negativos de los automóviles:

Efectos negativos de los automóviles

– Producen emanaciones de gases tóxicos, CO2, óxidos nitrosos (NOx), monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2), compuestos orgánicos volátiles y también macropartículas y otros compuestos que van a parar a las altas capas de la atmosfera, potenciando el efecto invernadero, causante del calentamiento global. La contaminación vehicular del aire produce efectos nocivos para la salud humana. Entre los grandes emisores de CO2 tenemos a China con alrededor del 28 % y a los estados Unidos con un 16 % del total mundial.

Efectos en la salud: provoca irritación de ojos, mucosas y en la vía  pulmonar. Incrementa la mortalidad por enfermedades respiratorias y cardiovasculares, y riesgo de incidencia de padecer cáncer de pulmón, entre otras.

Estos contaminantes son más perjudiciales para las personas más débiles: ancianos o personas mayores,  niños pequeños,  asmáticos y personas con problemas respiratorios, están entre las más sensibles.

Accidentes: Promueven una gran cantidad de accidentes y muertes por siniestros, muchos de ellos cometidos por actos de imprudencia de parte de los conductores, quienes manejan en condiciones inapropiadas por el consumo de drogas, alcohol, o simplemente por cansancio. El automóvil proporcionalmente es el medio que más muertos y heridos arroja sobre la población. Esta importante siniestralidad tiene una fuerte repercusión urbana: más de la mitad del total de accidentes se producen en las ciudades, al igual que las muertes por atropello. La mayoría de los accidentes de moto son preferentemente urbanos. Las muertes por accidentes de tránsito son  unas de las principales causas de muerte en el país. En ellos una importante proporción es debida a los vehículos  particulares.

Para reducir el riesgo de siniestralidad vial, las automotrices deberían percatarse que construir autos que puedan levantar velocidades de 220 km/h y aun mas, es técnicamente inviable y nefasto, ya que las carreteras no cuentan con las garantías para circular a estas velocidades. Ni siquiera en las autopistas se permiten estas velocidades, más con la circulación simultánea de camiones que deben ir por norma a una velocidad no superior a 90 km/h.  Por lo tanto el Estado debería tomar cartas en el asunto y no permitir la fabricación de unidades que superen los 150 km/h como máximo. Son muy frecuentes los accidentes en los cuales la velocidad juega un papel principal, ya sea en choques frontales, o de “llevarse puesto” al auto que viene adelante a menor velocidad.

Trafico: Producen gran congestión vehicular en zonas céntricas en todas las urbes. El incremento de la masa poblacional, del parque automotor y la escasez de infraestructura de movilidad  ha generado que la congestión en las ciudades aumente. La gran mayoría de los automotores circula con una sola persona: el conductor, ocasionando un derroche de energía y de espacio. Los embotellamientos ocasionan un mayor gasto de combustible. En distintas ciudades se piensa en un cronograma  para regular la circulación, por ejemplo que cada vehículo transporte más de una persona o que haya días de circulación de patentes pares y otras impares. El transporte público facilita el traslado de las personas, ya que optimiza la circulación de una gran cantidad de personas con un menor gasto de combustible. Tiene como contra, el hecho de que no circula por todos los lugares que se desearía.

Ruidos molestos: en las ciudades donde el automóvil tiene un protagonismo excesivo es la causa del excesivo ruido que aturde las ciudades: el 80% del ruido urbano es debido al tráfico vehicular.

Taxis: Dentro del transporte público,  los taxis son los automóviles que más efecto negativo producen, ya que están constantemente circulando, generando gases al medio y consumiendo más combustible que el necesario.

A todo esto hay que agregar el enorme impacto ambiental que produce el automóvil, con sus pasivos.  Entre ellos:

Vertederos: una vez terminado su ciclo, el automóvil es depositado en basurales y bancos de chatarra, donde provoca un  gran impacto medioambiental. Son focos para la proliferación de plagas, como roedores, cucarachas, moscas y mosquitos. Cuando se van descomponiendo sus componentes, estos productos contaminan el suelo y los acuíferos. Algunos productos  como plásticos y metales se descomponen lentamente, manteniéndose en la zona por largo tiempo. La acumulación de estos residuos en vertederos incontrolados provoca riesgos de incendio, pues son  materiales altamente inflamables y traen problemas de salubridad derivados de la conversión de estos vertederos en hábitats artificiales en los que proliferan muchos roedores e insectos.

La chatarra generada en los talleres de reparación de vehículos, y de los coches usados, está formada principalmente por materiales férricos y no férricos, de difícil descomposición en condiciones normales. Sus efectos contra el entorno, van, desde el impacto medioambiental visual hasta la contaminación lenta del suelo, flora y también acuíferos.-

  • Las baterías y los acumuladores, usados en los automotores

Contienen elementos químicos que pueden ser muy peligrosos y muy contaminantes para el medio ambiente si no son tratados y reciclados adecuadamente. Los componentes principales de este tipo de baterías son el plomo, ácido sulfúrico y antimonio.

– Los líquidos usados, como los aceites hidráulicos, líquidos de frenos, refrigerantes y sobre todo, el aceite usado de motor. Este último es insoluble, persistente y puede contener sustancias químicas tóxicas y metales pesados. Su degradación es lenta. Tiene gran poder de adherencia, desde la arena de la playa hasta las plumas de las aves. El aceite usado de motor es una fuente principal de contaminación de los ríos navegables y puede contaminar nuestras fuentes de agua potable.

 Los neumáticos: son otros productos de desecho que pueden causar mucho perjuicio,  aunque son considerados como material no peligroso. Presenta como inconvenientes que su proceso de descomposición es sumamente lento, por lo que se les considera materiales no biodegradables y poseen una elevada elasticidad que impide su adecuada compactación, ocupando grandes superficies y volúmenes. Hoy se los está reciclando como macetas en muchos hogares, o como suela de calzados en otros.

En Estados Unidos, el señor John McCain, ex candidato presidencial, ofreció premiar con 300 millones de dólares a la compañía americana que fabricara un motor para autos que emita un mínimo de contaminantes. También ofreció incentivos fiscales a las que los reduzcan en los autos que producen. El deseo de McCain era un modelo que funcionara a base de baterías eléctricas recargables.

En el mundo se fabrican casi 80 millones de vehículos, menos de la mitad de esa cantidad se vendió en los países de Europa y  Estados Unidos. En China, 7 millones. Pero será diferente cuando en el futuro, crisis mediante, haya logrado elevar la producción de coches y el nivel de ingreso de la población. Igual pasará en la India, que tendrá un crecimiento socioeconómico de tal magnitud que, junto con el dragón chino, inclinará la balanza de poder mundial. En 2025 el mayor mercado automotriz se concentrará en esas dos naciones, lo que ocasionará una enorme demanda de ciertos insumos como acero, vidrio, partes eléctricas y de plástico hasta gasolina, diésel, carbón y los nuevos biocombustibles. Ello repercutirá en el medio ambiente global y en el consumo de medicinas para combatir las enfermedades que traerán más coches rodando por calles y carreteras.

La venta masiva de automotores causará serios problemas ambientales y urbanísticos en Asia, donde se ubican las ciudades más contaminadas del planeta. Pese a que un habitante de India, China, Tailandia, Corea, Malasia, Vietnam, Laos o Camboya genera en promedio 17 veces menos CO2 que uno de Estados Unidos, y 12 veces menos que uno de Europa, aun así las grandes capitales asiáticas ostenten el récord en mala calidad del aire.

El automóvil es el medio de transporte que más energía consume y resulta más caro. Es en cierta medida  y en algunos casos un lujo innecesario.

El caso de Buenos Aires.

En los últimos años, en la Ciudad de Buenos Aires, se construyeron muchos kilómetros de ciclo vías, para ser usadas por ciclistas, pero su uso es insignificante en comparación con el auto. La ciudad sigue siendo hostil para peatones y ciclistas. Una ciudad diseñada para el coche, sin espacio ni facilidades para andar o pedalear, donde persiste el miedo al atropello del automóvil, y la contaminación que produce se combinan inhibiendo a peatones y ciclistas. Además estas ciclo vías hacen que las calles se reduzcan aún más, sumado a los autos estacionados, terminan generando una vía de circulación muy  estrecha, proclive a la ocurrencia de accidentes.

 

Hasta acá, todo lo “malo” del automóvil, sin embargo recordemos que el auto tiene los siguientes beneficios:

Puede ser útil para trayectos muy específicos que no sean cubiertos por ninguna línea de transporte público o para recorridos de puerta a puerta.

Para transporte de personas con problemas de movilidad, o cuando sea necesario desplazar objetos pesados, así como para trayectos que deban realizarse a una gran velocidad por razones de urgencia.

No es fácil de encontrar otros aspectos positivos del auto con respecto al transporte público.

Sin embargo, algo que no esta tan divulgado, es la pata económica de la cuestión. De capital importancia para la economía de cualquier país moderno. Genera un gran peso sobre el PBI de un Estado. Quizá, el mayor, o uno de los mayores sectores de influencia de la economía nacional.

¿Qué pasaría si  por decreto eliminamos el automóvil?

Si a partir de mañana estaría prohibido fabricar, circular y poseer un automóvil. ¿Sería una gran y soñada solución  para algunos? Obvio que no analizaron no muchos sino muchísimos aspectos. Vamos a ver cuáles. (Las cifras son aproximadas).

  • Se desplomaría la venta de nafta, gasoil, fuel oil, etc. En Argentina, en el año 2017 se vendieron 1.885 km3 de combustibles, a un precio de 1 U$S el litro. Esa enorme cifra dejaría de circular en el mercado. En nuestro país el combustible tiene una alta carga impositiva, el Estado se queda con un 41% de ese total. Sería una perdida que se haría sentir para el gobierno. Además de que cada vez son más frecuentes los oilshops en las estaciones de servicio, que mueven muchos millones de U$S al año.
  • La venta de autos. En 2017, la venta de unidades estuvo muy próxima al millón de vehículos (900.942 u). A un promedio de U$S 10000 cada auto. Acá el Estado se lleva también buena parte del costo del auto, aproximadamente un 55%. Otro ingreso trunco para el fisco.
  • La venta de auto partes y accesorios para los vehículos: en 2017 las ventas de autopartes estuvo en el orden de los 5.000 millones de dólares. También aquí el Estado muerde se tajada en impuestos como por ejemplo el 21% de IVA, entre otros.
  • Los insumos secundarios del vehículo, como aceite de motor, líquido de frenos, limpiaparabrisas, shampoo, ceras, perfumes, cubreasientos, fundas, etc, etc. También mueven muchos millones de U$S.
  • Neumáticos: el recambio de neumáticos es un hecho frecuente en la vida de un automóvil. Con un promedio de U$S 50 por neumático.
  • Estaciones de peajes: en argentina son muy frecuentes las paradas de peajes. Algunas cobran 1 U$S. Son millones los autos en circulación por día. Esto produce muchísimo ingreso a las arcas públicas.
  • Parquímetros: su costo es mínimo, pero igual genera recursos al gobierno.
  • Multas: por mal estacionamiento, velocidad máxima, alcoholemia, semáforos rojos. Este punto produce un gran ingreso de recursos municipales, su fin es más recaudatorio que otra cosa. Los valores comienzan en U$S 40.
  • Garajes: su uso depende de la cantidad de horas que se use el servicio. Van desde U$S 1 la hora, dependiendo si esta en zona céntrica es más caro y en los barrios es más barato.
  • Patente municipal: cada auto y modelo tiene su precio, de acuerdo a la antigüedad, pero puede costar desde U$S 20 a 200.
  • Verificación técnica vehicular: Otro método de sacar dinero a los propietarios de automóviles de todo el país. Unos U$S 40 aproximadamente.
  • La industria de exploración, prospección y producción de hidrocarburos, con toda su maquinaria de última tecnología y equipamiento. Sus equipos de perforación de pozos, destilerías, plantas de almacenamiento y distribución, camiones de logística, etc. Sus negocios dependientes asociados a esta actividad y su inmensa cantidad de operarios y personas empleadas de manera directa e indirecta. Es una cifra incalculable de divisas que giran en torno al consumo de combustible.
  • La extracción de crudo alcanzo en 2017 casi 480 mil barriles por día, lejos del récord del año 1998 con cerca de 847 mil barriles diarios.

Todo lo anteriormente detallado, comprende lo más relevante del sector, seguramente hay infinidad de otros rubros que no están incluidos y que su comercialización genera ingentes sumas de recursos al Estado, ya sea nacional, provincial o municipal.

Además hay que tener en cuenta, la gran cantidad de gente involucrada en esta economía, ya sea como propietario, cuentapropista o empleado, no olvidemos por ejemplo a los mecánicos, chapistas, electricistas, etc. Sin dudas son millones de personas que trabajan de una manera directa o indirecta en torno al automóvil. Todos ellos producen enorme cantidad de riqueza al Estado.

Solo un economista con mucha experiencia y que cuente con suficiente información puede lograr hacer un cálculo de lo que la industria automotriz y sus filiales producen de riqueza al país.  Sin temor a equivocarse, no puede ser inferior a un cuarto del PBI nacional o más.

Por lo tanto, a pesar de que todos coincidimos en sus efectos contaminantes y nocivos para el medio ambiente, en consecuencia, y mirando todo en conjunto, sería una catástrofe económica y social hacer hoy desaparecer y demonizar al automóvil. Aunque no nos guste, muchos millones de personas en el país viven en torno a él y su desaparición puede traer más maleficios que beneficios, al menos en un contexto económico como el actual, sin otras vías de escape para un reemplazo por otra alternativa más viable. En un futuro próximo, debemos ir planeando con tiempo y organización un nuevo concepto en transporte.

 

Categorías: Medio Ambiente

admin

Soy licenciado en Ciencias Geológicas, egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Argentina y Máster en Ciencias Hidricas. Trabaje en exploración de hidrocarburos durante 18 años. Actualmente me desempeño como consultor en Medio Ambiente e Hidrologia.

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